¿Debo educar como me educaron a mí?

 

Algo que como adultos nos genera distintas emociones, es al momento de pensar en la crianza de los hijos, y si bien es cierto que es la labor más gratificante, también es la más compleja, y tal vez sea porque no existe una universidad que nos enseñe, sino más bien podemos decir que es la profesión que nos formamos y aprendemos ejerciéndola, siendo los hijos los maestros; lo cual genera en los padres una serie de dudas e incertidumbre y hasta cuestionamiento de si lo estarán haciendo de la forma correcta, o en búsqueda de la fórmula secreta para criar niños felices, de conducta impecable, excelentes académicamente, sin berrinches, comportamiento social adecuado, y miles de características que sin duda son parte de la crianza y desarrollo de los niños.

Para muchos, durante su juventud pensaban que sus padres estaban equivocados en muchos aspectos con respecto a tu crianza, repitiéndote reiteradamente que no serás como ellos y que al educar a tus hijos corregirás dichas acciones, haciéndolo con una metodología distinta, más comunicativos, basados en la comprensión y tolerancia; pero al llegar al momento de la adultez se considera cada una de las acciones que hicieron los padres, llegando a pensar que gracias a esa crianza es quién eres hoy en día, pudiendo aceptar el maltrato como un proceso de la educación familiar, reconociendo y modificando los patrones de crianza según tu perspectiva de un mundo de crianza ideal, entendiendo que esta educación ha influenciado de forma significativa en nuestra comportamiento y vida.

Sin embargo, al momento de convertirte en padre o has tenido la oportunidad de participar en la crianza, se suele entrar en conflictos, ya que aprendimos unos patrones de conducta que posiblemente no estabas de acuerdo en todo ese proceso, y es donde surge una pregunta: ¿Debo educar como me educaron a mí?, la cual suele tener tantas respuestas casi igual como a la cantidad de personas que se la hagamos; posiblemente al recordar su crianza, recordaran a su mama tras de ustedes con un objeto en la mano, luego de que el hijo presentara una conducta inadecuada, o aquella voz del padre que causaba temor por lo que se prefería seguir las normas para evitar ese sentimiento o estar en una amenaza de algún tipo de maltrato; pero también sueles recordar que fuiste educado con valores, donde era necesario respetar a los adultos, con un nivel de exigencia académico, y con poco poder de decisión (por no decir nula), y comienzas a pensar lo positivo y negativo de tu patrón de crianza.

Es importante que al recordar tu crianza no sientas emociones disfuncionales por la forma que tus padres te criaron, recuerda que ellos lo hicieron lo mejor que pudieron y de la forma que conocían, antes no había tanto acceso ni estudios con respecto a la crianza, a diferencia de ti que ahora tienes la oportunidad de educar y escoger el tipo de patrón con el cual educaras a tu hijo e implementaran en la familia, basado en tu patrones adquiridos y en toda la información que día a día puedes aprender e implementar en torno a la crianza.

Tips para modificar los patrones de crianzas:

  • Divide una hoja en tres:
  • en la parte superior vas a escribir todos tus patrones que estás de acuerdo con respecto a tu crianza
  • En el medio, vas a escribir todos aquellas acciones y patrones que no estás de acuerdo con tus padres, recordando cómo estos afectaron en tu desarrollo.
  • En la parte inferior, vas a escribir todos aquellos patrones que son considerados en la crianza respetuosa y disciplina positiva que conozcas.
  • Chequea y analiza cada uno, y señala cuales quieres llevar a cabo en tu proceso de crianza en tus hijos. Recuerda aquellas conductas que has llevado a cabo, y como han afectado no solo a tus hijos sino a ti, luego de actuar
  •  
  • Conversa con tu pareja sobre el patrón de crianza, es indispensable que ambos estén de acuerdo y participen de forma efectiva en la implementación, sobre todo en los cumplimientos de normas y límites.
  • Luego de acordar las normas y limites, conversa con tu hijo sobre las mismas, siendo empático, y permitiendo que se exprese, comprobando que entiendan y señalando que ante el incumplimiento tendrá una consecuencia.
  • Permítete trabajar y sanar tus emociones disfuncionales ante conductas disruptivas que utilizaron tus padres en tu proceso de desarrollo, al cerrar ese ciclo, estarás manejando tus emociones evitando conductas impulsivas.
  • Y recuerda que el amor hacia tus hijos, los abrazos, besos y frases que demuestren tu amor y lo importante que es para ti, no son parte de las consecuencias por conductas indeseadas.

Texto de Nastassja Iribarren

Psicóloga

@psicovitalidad

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